¿Predicadores o mercaderes de la fe?

 

Este es un tema muy debatido entre los cristianos de hoy en día y a la vez muy delicado. Hay muchos evangelistas que andan por ahí poniendo ciertos precios en las iglesias. Recuerdo que hace unos años llamé a las oficinas del Pastor Miguel Núñez para contactarlo para una predicación en cierta actividad, yo quería saber todo sobre como  debía proceder para invitarle. Le pregunté a la secretaria: ¿Hay que darle algún pago al pastor Núñez? Ella me respondió: El pastor Núñez no cobra por predicar, es totalmente gratis, la única forma de tener que pagar algo es si la invitación es fuera del país, y eso sería para cubrir boleto de avión y hospedaje. Yo me quedé pensando: ¡bravo! Este hombre si que ama predicar.

Hoy en día nos pasa un problema muy grave dentro de nuestras iglesias, y es que hay muchos “predicadores” que andan por ahí cobrando por predicar, como si esto fuese un empleo, ¡Oh Dios mío! y lo peor de todo es, que personas muy débiles de mente aceptan su avaricia. Sobre este tema se ha debatido tanto, y parece ser que muchas iglesias apoyan esto de cobrar por predicar.

¿Cuáles son las excusas que buscan para sostener esto de cobrar por predicar?

En el día de hoy estuve escuchando exactamente sobre este tema en al radio, era más bien un debate entre diferentes pastores, donde cada cual daba su punto de vista sobre este mismo tema. Unos estaban en contra de esto de usar la predicación como un empleo, pero había otro, que usaba la mera excusa de que hay que “honrar al hombre de Dios”, ¡si! así como usted escucha, este pastor sostiene que hay que honrar monetariamente aquellas personas que predican el evangelio.

Al menos en mi país (República Dominicana), esto de dar una “ofrenda” al predicador, se ha vuelto una costumbre. Una costumbre tal, que el predicador siente, que a cada lugar que va, dicha iglesia tiene la responsabilidad de darle una ofrenda al “varón de Dios”. Creo que este es un grave error, el pensar que debemos recibir un pago por hablar del mensaje de la Biblia es un grave error. Y en la Biblia nunca vamos a encontrar tal cosa como esperar una ofrenda luego de predicar el evangelio, luego de hacer algún “milagro” o “sanidad”.

En el antiguo testamente tenemos un caso muy puntual para hablar sobre el en este artículo, y no es nada más que el caso de Eliseo cuando recibió a Naamán , veamos que nos dice la Biblia:

Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo.  Mas él dijo: Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso.

2 Reyes 5:15-16

Creo que todos hemos le{ido  u escuchado esta gran historia. Dios había sanado de su lepra a Naamán a través del profeta Eliseo. Ahora este hombre le quiere dar unos presentes a Eliseo. ¿Se imagina usted si Eliseo hubiese tomado aquellos presentes? ¿No parecería como si estuviera recibiendo un pago por lo que el mismo Dios había hecho? Estoy completamente seguro, que muchos predicadores de nuestra época hubiesen recibido aquellos presentes. El problema es, que cuando la avaricia atrapa nuestro corazón y creemos que el evangelio es un trabajo, no envolvemos en el error más grande y grave de nuestras vidas.

Debeos entender algo muy importante, y es que este evangelio lo hemos recibido por gracia. No podemos pretender vivir de la fe. El evangelio no es un trabajo, es un mensaje que anunciamos a los hombres para que sean salvos.

Hoy tenemos muchos mercaderes de la fe, que andan por ahí con el nombre de predicadores. Y ellos están en muchas de nuestras iglesias. Y muchos de ellos se están haciendo ricos del bolsillos de los pobres hermanos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *