¿Empleo o ministerio? Establezcamos la diferencia

Es muy importante que se escriba sobre este tema, puesto que en nuestra generación se está confundiendo lo que es un empleo y lo que es el ministerio. Hoy en día tenemos muchos hombres dentro de nuestras iglesias “viviendo de la fe” no por fe. Dependen totalmente de una ofrenda que le den cuando predica en ciertas iglesias, de lo contrario su familia se queda sin comer, ¿por qué? porque han hecho del ministerio un empleo, y con esto debemos tener mucho cuidado. Si les digo, que este tema es bastante amplio.

En Génesis 3:19 Dios le dice a Adán al momento de pecar:

Te ganarás el pan con el sudor de tu frente,
    hasta que vuelvas a la misma tierra
    de la cual fuiste sacado.
Porque polvo eres,
    y al polvo volverás».

Realmente, en el huerto del Edén el hombre ni siquiera tenía que trabajar, puesto que no le era necesario, pero cuando el hombre peca, Dios entonces cambia aquello y es ahí donde leemos el versículo que acabamos de citar: “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. ¿De qué manera podemos comer sino trabajamos? Esto es algo que desde la criatura más pequeña que tenga conciencia lo puede entender. Un empleo para un hombre de familia es vital hoy en día, pues,  ¿cómo podemos mantener a nuestras familias sino trabajamos?

Vivo en un país donde el “vivir por fe” se ha convertido en una costumbre, pues, muchos de esos evangelistas y pastores dicen que Dios les ha llamado a tiempo completo.

Hay algo que tenemos que tener muy claro, y es que el evangelio no se puede vender, puesto que no nos ha costado ningún precio, todo el precio le costó a Jesucristo y Él nos ofrece la salvación completamente gratis. ¿Cómo podemos vender lo que Dios nos ha dado por gracia? ¿Cómo podemos hacer de un negocio lo que Dios nos ha dado por gracia? El problema es, que hay muchos de estos personajes que si a la iglesia que van no le dan una ofrenda, hasta critican dicha iglesia, porque dicen que tienen que bendecir al varón de Dios.

Siempre me gusta citar al al apóstol Pablo en temas como estos, pues, él viene siendo nuestro mayor ejemplo:

Y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.

Hechos 18:3

El apóstol Pablo fue un hombre cien por ciento dedicado al ministerio, sin embargo, nunca se aprovecho de esto para vivir de la fe, más bien, él nos señala lo siguiente:

11 Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?

12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?

Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.

13 ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?

14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

15 Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria.

1 Corintios 9

Realmente Pablo tenía derecho de participar de las cosas materiales, sin embargo, prefería no hacerlo, y nos escribe con las más estrictas palabras: “Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo”, y finaliza este verso diciendo: “prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria”. El apóstol tenía bien claro que si gozaba en lo material de la iglesia de los Corintos, esto le podía causar problemas al evangelio, de manera que, prefería no hacerlo, mejor prefería morir. Es impresionante la manera del apóstol pensar. Oh, si muchos de nuestros líderes hoy en día pensaran de la misma forma. Si pensaran más en el evangelio que en ellos mismo.

El apóstol Pablo también añade:

Filipenses 4:

10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.

11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Cuando leemos todas estas situaciones del apóstol, nos damos cuenta que él no tenía la mínima intención de aprovecharse de las iglesias, tampoco se disgustaba si no recibía de las iglesias, pues, el estaba enseñado en todo, y el evangelio lo predicaba por amor, no por dinero.

Hermanos, tengamos mucho cuidado de volver el evangelio un empleo. El evangelio se predica por amor, por gracia, pues por amor y por gracia lo hemos recibido. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *