3 Figuras bíblicas que nos muestran el amor implacable de Dios

La Biblia nos presenta el carácter amoroso y la naturaleza de Dios. Sin embargo, a muchos de nosotros les resulta difícil ver el amor que Él tiene por nosotros porque a menudo nos enfocamos en las cosas malas que suceden en nuestras vidas.Sin embargo, a pesar de que todos nosotros enfrentamos dificultades y experiencias no deseadas en nuestras vidas, Dios sigue siendo el mismo. Él amaba antes, es amoroso hoy, y siempre será amoroso hacia nosotros. Después de todo, somos el objeto de Su afecto – Su misma creación, hecha a Su imagen y semejanza.

Para ayudarle a comprender el amor que Dios tiene por usted, aquí hay tres figuras bíblicas que muestran su gran amor.

1. El Profeta Oseas

En el Antiguo Testamento, un profeta llamado Oseas desempeñó un papel importante al mostrar cuánto Dios amaba a Su pueblo aun cuando le eran infieles. Él fue encargado por el Señor para demostrar Su amor por el infiel Israel al casarse con una prostituta llamada Gomer (ver Oseas 1: 2-3).

Gomer no detuvo sus maneras de adulterio. A pesar de esto, Dios le dijo a Oseas que la tomara de vuelta y la amara de nuevo. Esto es lo mucho que Dios nos ama: Que mientras éramos todavía pecadores, Él nos persiguió.

“Entonces el Señor me dijo [Oseas]:” Ve y ama a tu mujer otra vez, aunque cometa adulterio con otro amante. “Esto ilustrará que el Señor todavía ama a Israel, aunque el pueblo se ha vuelto a otros dioses y ama Adorarlos. ‘”(Véase Oseas 3: 1 NLT énfasis mío)

2. El Apóstol Pablo

Este hombre puede ser famoso por ser un asesino de los cristiano antes de conocer a Cristo, pero quisiera enfatizar que después de conocer al Señor Jesús se convirtió en un gran ejemplo del gran amor de Dios hacia cada persona. Claro, puede que no sea suave cuando leemos sus cartas, pero su corazón está lleno de amor por el pueblo de Dios.

En Filipenses 2: 16-17, le leemos decir:

16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.

El deleite de Pablo fue ver a sus compañeros creyentes crecer en su fe en el Señor Jesucristo. Su deseo era presentarle a la gente el día que Él venga. Tal hermano en la fe, demostrándonos efectivamente que Dios desea que Su pueblo se ame el uno al otro y trabaje por el crecimiento del uno al otro en el Señor.

3. El Señor Jesucristo

Por supuesto, nadie puede superar al Señor Jesús al mostrarnos el amor de Dios. Hay tantos versículos hablando sobre el amor de Dios como se muestra a través de Él, pero vamos a leer este porque es suficiente:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna, porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvar el mundo. ” (Juan 3: 16-17 MEV)

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