Salmo 1: El justo y los pecadores “serie del libro de los Salmos”

El día de ayer escuchaba a un pastor predicar y robó mucho mi atención cuando dijo que estudiaba un salmo por día, ¿por qué robó mi atención? por el hecho de que nunca he podido leer este libro completo, pero hoy asumo el reto no solo de leerlo y de estudiarlo, sino de compartirlo con cada uno de ustedes.

El Libro de los Salmos es un escrito buenísimo, el cual nos puede edificar en gran manera. Son cánticos que  en su mayoría fueron escritos por el rey David. Y este gran libro nos ayuda a entender algo muy importante en nuestra teología, y es que la música que escribimos hoy debe estar centrada en la palabra de Dios, puesto que es didáctica y de esto nos damos cuenta en cada Salmo que hemos leído.

Comencemos con la lectura de nuestro primer salmo:

Salmos 1:

1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,

 Ni estuvo en camino de pecadores,
    Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.

Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.

Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá.

Charles Spurgeon dedicó gran parte de su vida al estudio de el libro de Salmos y en su comentario sobre este salmo nos dice:

Este Salmo puede ser considerado como el Salmo prefacio, puesto que en él hay una idea del contenido de todo el libro. El deseo del Salmista es enseñarnos el camino a la bienaventuranza y advertirnos de la destrucción segura de los pecadores. Éste es, pues, el asunto del primer Salmo, que puede ser considerado, en ciertos aspectos, como el texto sobre el cual el conjunto de los Salmos forma un sermón divino.

Aquí David empieza con una gran palabra para nosotros: “bienaventurado”. Es de notar que David comienza con esta palabra, la misma que Jesús utilizó en el “sermón del monte” , “las bienaventuranzas”. Y es que realmente, un hombre, una mujer, que no ande en el consejo de los malos, sino que ande prudentemente en todos sus caminos es considerado como una persona bienaventurada.

David continua:

Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.

Esto nos hace recordar a la palabra que Dios da a Josué cuando sucede a Moisés:

Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. (Josué 1:8)

Dios siempre ha querido que el hombre medite en Su palabra, porque a través de su palabra, de estudiarla, de meditarla, de vivirla, es la forma en que podemos conocer a nuestro Dios y vivir prudentemente. Oh queridos hermanos, si el salmista solo hubiese dicho: “bienaventurado el varón que no anda en consejos de malos”, esto habría quedado incompleto, porque ningún hombre es considerado completamente bienaventurado si no guarda la palabra de Dios.

Para Dios es sumamente importante que meditemos en Su palabra. Jesús dijo:

Juan 5:

39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

Entonces queridos hermanos, Dios dice para aquel varón que no anda en caminos de malos, que no se sienta en sillas de escarnecedores y que medita en Su palabra de día y de noche:

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

!Aleluya! Esta promesa es para nosotros, para los que meditamos siempre en su palabra y vivimos prudentemente. Seremos como un árbol plantado junto a corrientes de agua; ¿usted se imagina lo que el salmista está diciendo aquí? imagínese un árbol plantado en un río donde hay fuertes corrientes, ¿cómo puede sobrevivir este árbol con estas fuertes corrientes? esta es exactamente la poderosa promesa que Dios nos da, no nos está garantizando una vida sin aflicciones, nos está garantizando que estamos plantados en un lugar de mucha ímpetu, sin embargo, nos da esta promesa: “Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.

 Estos versos son dedicados para aquellos que viven una vida fundamentada en la voluntad de Dios, pero en los siguientes tres versos el salmista escribe para aquellos que no viven una vida agradable a Dios:

No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.

Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.

Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá.

El verso cuatro nos habla de los malos: “no así a los malos”, ellos no son bienaventurados, son impíos,  hombres despiadados sin Dios que  no quieren para nada la verdad.

Ellos son como el tamo, Spurgeon nos dice:

“Éste es su carácter: intrínsecamente sin valor, muertos, inútiles, sin sustancia y llevados por el viento”.

Este tipo de persona también las podemos encontrar en nuestras congregaciones, mas Dios hará la diferencia entre el trigo y la cizaña, los buenos y los malos, los justos y los pecadores, y el salmista nos dice: “ellos no se levantarán en la congregación de los justos”.

Ya el samista nos ha hablado de dos tipos de personas: los justos y los pecadores. Y al final nos habla de un Dios que se sienta en su trono y ve el camino de los hombres desde los cielos, oh querido amigo, nuestro Dios no es ciego, el conoce nuestro andar y El siempre hace la diferencia. El salmista finaliza diciendo:

Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá.

En pocas palabras, David está diciendo: Bienaventurados los justos porque ellos alcanzarán la misericordia, pero ay de los malos, porque su senda perecerá.


Este artículo ha sido escrito por Joseph Montás.

Fuentes: Biblia RV 1960, “el tesoro de David” por Charles Spurgeon

Espero que este artículo pueda ser compartido con más personas. Esta es una serie, lo cual significa que día a día será escrito el comentario de un salmo.

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